La piel del rostro, es clave en la imagen de cualquier persona y por ello es importante aportarle los cuidados pertinentes. En este sentido, es fundamental conocer los distintos tipos de piel que podemos tener y sus características particulares. 

Tener piel de un tipo u otro, depende exclusivamente de la genética, por lo que se trata de una condición invariable. Sin embargo, los factores externos son claves para sacar el máximo provecho al tipo de piel que se tiene, y lucir así un rostro sano y envidiable. 

Piel seca

Este tipo de piel, se caracteriza por tener un aspecto escamoso y áspero. Puede sentirse tirante en algunos momentos, especialmente después de lavarse. Todos estas manifestaciones se deben a una falta de lípidos e hidratación, que pueden derivar en enrojecimientos y un aspecto áspero. 

Ante la falta grasa, la dermis no consigue retener la humedad, conllevando a la deshidratación de la piel. Por otra parte, los lípidos conforman la barrera que protege la piel, por lo que en su ausencia, ésta queda expuesta a los agentes ambientales. Por esta razón, las pieles secas son más propensas a experimentar sensibilidad y a las arrugas. 

Cuidados necesarios para el cutis seco

Lo primero de todo, será elegir productos específicos para piel seca. Pues, estos están diseñados para aportar la hidratación adicional que este tipo de cutis requiere. El protector solar también es un elemento indispensable. 

En el ámbito de los remedios naturales, los aceites esenciales, el aloe vera y la miel son grandes aliados. Por último, una alimentación rica en frutas y verduras, así como la ingesta de agua suficiente, es esencial. 

Piel grasa

Se trata del caso opuesto al anterior, la piel produce más de aceites de los que requiere. Además de la predisposición genética, esto suele vincularse a problemas hormonales, aunque también lo puede ocasionar el estrés. Identificar un cutis graso es muy fácil, debido a características como brillo constante, poros grandes y dilatados y la presencia habitual de granos e impurezas. 

Cómo cuidar una piel grasa

En el mercado, también se encuentran productos específicos para la piel grasa. Estos, tienen propiedades antibacterianas y astringentes que ayudan a controlar el exceso de grasa y reducen la aparición de granos. 

Además, se deben preferir las cremas ligeras, libres de aceites. Entre los ingredientes naturales más aconsejables para las pieles grasas, destacan las cremas de avena, soluciones con limón o incluso con clara de huevo, entre otros. 

Es indispensable apegarse a una rutina de higiene que abarque limpiar el rostro en la mañana al levantar y en la noche antes de terminar la jornada. Conviene aplicar mascarillas exfoliantes de manera semanal. 

Piel Mixta

En estos casos, se observa exceso de grasa y granos en frente, nariz y barbilla, a la vez que el resto del rostro muestra sequedad y falta de hidratación. En consecuencia, se trata de uno de los tipos de piel más difíciles de tratar. Pues, supone atender las características de ambas zonas

Cuidados necesarios para este tipo de piel

En la búsqueda del equilibrio de este tipo de piel, lo primordial es el uso de cosméticos y productos de higiene para piel mixta. Estos están especialmente formulados para tratar las zonas secas y las grasas, ofreciendo un balance ideal. Si bien la higiene es importante, se debe ser cauteloso con la cantidad de veces que se lava la cara. 

Piel Sensible

Un cutis sensible, tiene fuertes reacciones a factores externos cotidianos, tales como la luz del sol, los cambios climáticos o el estrés. Así, los síntomas más comunes son enrojecimientos, pérdida de elasticidad y un aspecto áspero. 

Cuidados para la piel sensible

Este tipo de piel facial, requiere cuidados especiales que refuercen la barrera protectora frente a los factores externos. Se hace clave la protección solar, y el uso de productos hipoalergénicos libres de perfumes. En este sentido, el agua micelar puede ser altamente favorable, mientras que las mascarillas, en especial las exfoliantes pueden ser muy perjudiciales. 

Piel normal

La piel normal, es aquella que se encuentran en equilibrio de manera natural, produce la cantidad de aceites adecuada, y su barrera protectora funciona bien. Por ello, es elástica y se mantiene suave e hidratada con facilidad, es de textura suave y sus poros son de apariencia muy reducida.

Cómo mantener en perfecto estado una piel normal

Los cuidados de un cutis normal, son mucho más sencillos que los de otros tipos de piel. Basta con mantener una adecuada rutina de limpieza e hidratación, usar protector solar e incluir alguna mascarilla al mes para garantizar el equilibrio de la piel. No obstante, no es necesario recurrir a productos especiales.